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Central nuclear de Isar, Alemania

Piscina de combustible nuclear gastado

Turbina de una central nuclear

¿Qué son los radionucleidos?

Un nucleido radiactivo o radionucleido es un nucleido inestable y que por lo tanto, degenera emitiendo radiaciones ionizantes.

¿Qué son los radionucleidos?

Cuando un radionucleido emite radiactividad alcanza un estado más estable, que requiere menos energía que antes y, en general, se transforma en otro nucleido diferente (o bien en el mismo, pero menos excitado, si ha emitido radiactividad gamma), que puede ser también radiactivo o no ser radiactivo.

Este proceso radiactivo ocurre en principio de manera espontánea, pero el ser humano ha aprendido a provocarlo de manera artificial. En ambos casos la radiactividad resultante tiene exactamente las mismas características.

¿Cómo es un radionucleido?

Los radionucleidos se caracterizan por tener una vida media finita, que puede ir desde pequeñas fracciones de segundo a miles de años. De hecho, algunos de ellos tienen una semivida tan larga que aún no se ha podido cuantificar experimentalmente. Incluso los hay que se habían considerado, y para ciertas aplicaciones prácticas, estables.

De los nucleidos conocidos actualmente hay noventa teóricamente estables y doscientos cincuenta y cinco a los que no se les ha observado desintegrarse.

Por otra parte, hay casi el doble, unos seiscientos cincuenta, a los que si se les ha observado radioactividad y que tienen una vida media de al menos una hora.

En la Tierra se conocen unos tres mil radionucleidos de vida media superior a una hora, la mayor parte de los cuales (cerca de un 90%) son producidos por los humanos, unos dos mil cuatrocientos de vida media inferior a una hora y aún otros tan inestables que su vida media es cortísima.

¿Cuál es el uso de los radionucleidos?

Los radionucleidos se aplican a la tecnología de la energía nuclear para obtener energía eléctrica, en la industria (controles de calidad, etc.), la medicina nuclear (radioterapia, etc.) y para armamento nuclear (básicamente a la propulsión de vehículos y herramientas para matar).

La utilización de radionucleido implica graves riesgos ambientales (contaminación radiactiva) y de salud (radiotoxicidad, envenenamiento por radiaciones, etc.).

Los radionucleidos de origen natural, como el uranio o el plutonio, existen en cantidades finitas en la Tierra, por eso hay que usarlos de una manera sostenible. Por otra parte, su uso genera residuos radiactivos, que pueden ser muy peligrosos. Actualmente, el único tratamiento que se suele hacer es cubrirlos hasta que su radiactividad sea cercana a la natural.

Los posibles tratamientos para los que tardarían más de una treintena de años en hacerlo (todo el combustible nuclear gastado de las centrales nucleares y para fines militares, por ejemplo) aún se encuentran en fase de teoría, investigación o experimentación.

Radionucleidos en alimentos

Se ha comprobado que el daño por ingerir alimentos que exceden los niveles permitidos de radionucleidos es mayor que por la radiación externa. Cuando la fuente de radiación está en el interior, afecta directamente a los órganos internos de una persona y, por lo tanto, incluso una pequeña dosis puede provocar graves consecuencias para la salud.

La mayoría de los radionucleidos tienen propiedades cercanas a las de esos u otros elementos químicos que componen el cuerpo humano. Por tanto, el cuerpo humano los toma por los elementos que necesita y los retiene (acumula) en los órganos correspondientes. Al estar en los órganos, los radionúclidos continúan irradiando y ya es imposible que una persona se proteja de esta radiación.

La principal forma de introducir radionucleidos en el cuerpo humano es a través de los alimentos, que ha seguido siendo relevante durante décadas. Esto se explica por el hecho de que los radionucleidos de vida larga más peligrosos cesio-137 y estroncio-90 entran en los alimentos. Debido a su larga vida media (unos 30 años), estos elementos conservan su actividad durante mucho tiempo y se incluyen en la cadena alimentaria a lo largo del tiempo.

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Fecha publicación: 2 de octubre de 2015
Última revisión: 16 de enero de 2021